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miércoles, 18 de septiembre de 2013

CLEMENCIA CONTRERAS DE HERNANDEZ, UNA VIDA, MUCHAS HISTORIAS


"las acciones, hacen corazones" Clemencia
Calle de Torunos, estado Barinas
Nació Clemencia en 1923, en Torunos, pueblo situado a 30 minutos de Barinas, fundado en el siglo XVIII como un caserío con población proveniente de la mesa de Moromoy, segunda sede de la ciudad de Barinas,  pero que se había transformado para fines del siglo XVIII  en un importante Puerto fluvial , ya que a través de él se comerciaba los productos de  la provincia de Barinas: tabaco, añil, cuero. Su población originaria era indígena, los indios torunos, la cual fue desplazada e incorporada como mano de obra a las labores del llano. Para finales del siglo debido a las oleadas migratorias que se producían en la región,  llegaron  familias procedente de los andes, entre ellos los Contreras Cordero, Contreras Paredes, Contreras Vasos
 En Torunos  las casas eran en su mayoría de bahareque, con techos de paja o de zinc; por  las calles de tierra, los muchachos campesinos caminan  con los pies descalzos o alpargatas;  los pantalones cortos y el sombrero pelo e`guama, como era la usanza. Los techos de paja fueron eliminados para finales de los años 40, cuando se comprobó que eran nichos de las plagas: del zancudo y del chipo, ambas combatidas con el DDT. Clemencia recuerda que su hermana Clarita formó parte de los miles de venezolanos que se unieron a la lucha antimalarica, liderizada por el eminente médico Arnoldo Gabaldón, en bicicleta o sobre un burro recorrían el llano concientizando y vacunando a las personas. En esa cruzada Clara conoció a su esposo un joven que trabajaba como enfermero bilingue en la Socony Oil Compañy, antecesora de la Exxon-Mobil.
Sus padres María Rupertina Quintero y José Manuel Contreras, pareja que procreó una docena de hijos, de los cuales algunos murieron infantes víctimas de enfermedades como paludismo, gastroenteritis, Diez sobrevivieron y tuvieran una longeva vida: Rafaela, Angel María, Lucindo,  Hortensia, Clara, Clemencia, Jesus, José María, Teresa y Manuel. En Torunos don José Manuel tenía una finca con ganado y donde cultivaba algunas frutos, tubérculos y legumbres para el consumo familiar.
Infancia
Clemencia rememora   los días felices de su infancia en un unión de sus padres y de sus numerosos hermanos cuando iban al río, corrían por la sabana, ordeñaban las vacas y ayudaban en la crianza de los menores. A los once años, enfrenta la penosa realidad de  la enfermedad y posterior muerte de su padre.  Dice Clemencia
 "A papá le dio cáncer, de eso murió. El era un hombre muy culto, le gustaba leer y nos enseñó en la casa, porque no había escuelas. Tenía varios libros de Víctor Hugo. `Los Miserables`era uno de los favoritos; cuando él estuvo muy enfermo, Clara y Hortensia le leían. "
Casa de su madrina doña Ana Teresa Contreras de Concha
 La muerte de su padre constituyo un antes y despues en esa vida, quedando la familia desamparada por cuanto la madre no tenía conocimiento del manejo del fundo, así como tampoco los hermanos, ya que en la época la responsabilidad recaía en los varones. Poco a poco  fueron vendiendo el ganado, posteriormente las tierras, todo lo cual produjo un resquebrajamiento económico y después de un tiempo ya no tenían nada.
Clemencia, 17 años en Barinas
 La nueva situación produjo la dispersión de la familia Contreras-Quintero, algunas de las muchachas tuvieron que irse a vivir en la casa de una tía paterna doña Ana Contreras de Concha, quien las acogió  en su casa. Ya en la década de los treinta Angel María, Lucindo, Rafaela y Hortensia se habían casado. Clemencia vivía con una prima hermana Elena Concha de Heredia en Trujillo, posteriormente regresó a Barinas, residiendo ahora con otra tía doña Antonia Contrerasde Yepez.
 "Clara se empleó como maestra, alquiló una casa y se fue a vivir con mamá, Teresa, José María (Chema) y Manuel. Esa casa estaba ubicada en la calle Pulido Mendez".
En la adolescencia llegó el amor
A los diecisiete años en abril de 1941, Clemencia conoció al joven odontólogo Pedro Luis Hernández, un coriano que había ido a Barinas para realizar unas pasantías.
 Yo le pregunté ¿Tía cómo se hicieron novios?. Ella me contestó: 
" Yo fui a la clínica porque me dolía un diente. El me dijo que yo era muy linda y me preguntó que si podía visitarme. Le dije que sí" .  
 Al mes siguiente iniciaron una relación de noviazgo que culminó el 30 de diciembre del mismo año cuando contrajeron matrimonio “por poder”, una figura jurídica que permite contraer nupcias, autorizando una de las partes a un tercero para que lo represente en la unión, debido a que Pedro Luis había regresado a Coro y los viajes en ese tiempo eran muy complicados debido a la inexistencia de carreteras, aunque Juan Vicente Gómez había dado inicio a la construcción de  ellas para unir al país, ya que solo existían caminos la mayoría de las veces intransitables en la época de lluvias. 
La relación de noviazgo fue epistolar porque los novios vivían en ciudades diferentes, Pedro Luis en Coro y Clemencia en Barinas, estas cartas se han conservado durante más de 73 años y hoy sirven de documento para conocer el amor de estos jóvenes: 
En la primera carta Pedro Luis expone el amor que siente por Clemencia, que lo ha convertido en una persona dichosa. La noche del 13 de mayo había sido inolvidable porque le declaró personalmente su amor y sus deseos de convertirla en su esposa; ella en forma precavida le dice que lo piense bien antes de pedir su mano. 
 “Barinas: mayo 14-1941. Srta.Clemencia Contreras.S.B.M. Que felicidad es estar a tu lado, que momento tan inolvidable ese de anoche. Hubiera deseado no terminara nunca.¡Que  radiante y que linda! Estabas como siempre. Si supieras lo dichoso que me siento, mi corazón alienta una esperanza, pero no viviré de ella solamente, debe ser triste morir de desengaño cuando se juzga el corazón dichoso. Me dijiste que pensara bien lo que voy a hacer, mucho lo he hecho y no pienso sino en ti. Te amo, y mi amor no es una ilusión, estoy seguro… Pedro Luis”.  
64 cartas, 30 telegramas ha atesorado Clemencia durante 73 años y recientemente las leyeron sus nietos, uno de ellos, Pedro, las digitalizó para la memoria de todos. Clemencia y Pedro Luis se conocieron en abril de 1941 y en el 30 de diciembre de 1941 contrajeron matrimonio. 
 Contrae nupcias y se viene a Puerto Cabello y después Caracas
Hace 73 años Clemencia partió de Barinas y se estableció en Puerto Cabello donde su esposo trabajaba como odontólogo de la Marina en el Castillo Libertador de Puerto Cabello y ahí vivieron 18 años, y desde el año 1959 ha vivido en Caracas, en la urbanización Vista Alegre.
Clemencia con Pedro Luis y los hijos varones, años cincuenta
En la fotografía en blanco y negro, corre la década de los años cincuenta,  con su esposo y los cuatro varones: Guillermo, el mayor y en las piernas de izquierda a derecha: Pedro Luis, en el centro Edilio y Simón, en las piernas de su mamá.
Clemencia duró 30 años en feliz matrimonio con Pedro Luis, desde 1941 fecha del enlace hasta 1971 cuando lamentablemente fallece Pedro Luis víctima de cáncer. De esa unión procreó siete hijos, cuatro varones y tres hembras: Guillermo (1943), Pedro Luis ( 51  ), Edilio ( 52 ), Simón ( 53  ), Ana Teresa (1958), Trina (1962) y Amairany (1967) y tiene 9 nietos: Pedro y Lisette Hernández Rodríguez, Adriana y Tatiana Hernández Guerrero, Oscar Daniel y Mariana Fraute Hernández y Giovanna Vanessa, Giovanni Andrés y Valeria Valentina Errante Hernández.  Sus nueras Lidia Rodríguez y Daisi Guerrero, sus yernos Tito Fraute y Giovani Errante, son personas con las cuales Clemencia construyó lazos de amor que han perdurado en el tiempo.
Clemencia con tres hijas: Ana, Trina  y Amairany, diciembre 2012
En la fotografía  en colores Clemencia con  las  tres hijas: Ana Teresa, Trina Cecilia y Amairani, durante la reunión familiar de fin de año 2012.
Clemencia y Pedro Luis, protectores de la familia,
"Nunca he estado sola, porque recién casada viví con Virginia y Antonia, las tías de Pepe (Pedro Luis), ya que ellas lo criaron. Ellas vivieron con nosotros hasta que fallecieron, ya ancianas. Eran mujeres de carácter pero maravillosas, me llegaron a querer como una hija y yo a ellas."  
Clemencia yPedro Luis, año sesenta, en una playa de Puerto Cabello
"En los años sesenta me traje a vivir con nosotros a mamá y tuve la oportunidad de compartir con ella sus últimos años de vida, había perdido la visión de un ojo y se la pasaba todo el día rezando, como lo había hecho toda su vida. A mamá le encantaba conversar con los amigos que nos visitaban y les contaba que había tenido 29 hijos; no recuerdo tantos hermanos, es posible que mamá haya perdido la cuenta, pero si tuvo como doce, yo sólo conocí a nueve".  En los mismos años sesenta vivieron con nosotros cuatro sobrinos: Nelson, hijo de Alberto, hermano de Pepe .  Nepatalí y Sandra, hijos de mi hermana Hortensia, Violeta, hija de mi hermano Ángel María.  También Francisca, que se había formado conmigo, ayudándome con los muchachos, muy aplicada estudiaba enfermería. Para finales de los sesenta  Alexis Salazar, un joven médico de Puerto Cabello que hacía postgrado en el Hospital Clínico.  Total que junto a las trabajadoras domésticas, que se les llamaba "muchachas de servicio", facilito se contaban hasta 16 personas conviviendo en la misma casa. Y todo con el sueldo de Pepe, que trabajaba en la Marina en la mañana y en la tarde en la Comandancia de La Carlota, ya que era militar asimilado."
En los años que viví en la casa de Clemencia ella me protegió en el año 1970 cuando sufrí una extraña enfermedad llamada sindrome de guillain barré, que me mantuvo una semana en terapia intensiva y otra en la sala de recuperación. Cuando salí del Hospital Universitario de Caracas también llamado Hospital Clínico donde estuve hospitalizada, estuve en tratamiento de fisioterapia en el hospital Miguel Pérez Carrero donde logré mi total recuperación. Durante la enfermedad Clemencia me proporcionó el cuido de una madre y ha sido una de las razones de mi agradecimiento con ella, por ser bondadosa.
Clemencia, heroína de su vida
Clemencia, años sesenta
El 29 de abril de 1971 fallece Pedro Luis víctima de cáncer, Clemencia queda viuda a los 48 años  con sus siete hijos; ya habían fallecido las tías de Pedro Luis y su mamá; sus sobrinas/ sobrinos, también se habían marchado. 
 Clemencia siempre ha sido una mujer centrada, cualidad que le ha permitido vencer las dificultades;  con la muerte de su esposo, se enfrenta a la gran responsabilidad de terminar de criar a los hijos menores, ya Guillermo tiene 28 años, consigue trabajo en el Banco Caribe y años después en 1979 se gradúa como contador público en la UCV; Pedro Luis, tiene 21 pero continua bajo su tutela; Edilio de 18 se ha ido a Valencia a estudiar medicina en la UC.  Los hijos pre-adolescentes son Simón y Ana Teresa y las más pequeñas Trina Cecilia y Amairany.
En esta etapa de su vida, además de su propia vitalidad interior, cuenta con varias fortalezas entre ellas su carácter optimista, “su mente positiva”;  el clima en el hogar continua siendo armonioso por la crianza que han tenido los hijos donde se les había inculcado los valores de respeto, amor y unión familiar. Por otra parte, su hermana Clara y sus amigas eternas: Ysabel de Castillo, Elina de Campos.  A esto se sumaba los vecinos de la calle 3, todas familias que se conocían desde años y donde los muchachos se habían levantado como hermanos: Castillo, Lulo, Espinal, Fraute, Mendoza,  Di Totto, Errante. Con ellos emparentaron ya que Ana Teresa se casó con Tito Fraute y Amairany con Giovanni Errante.
La previsión social provenía de las instituciones donde Pedro Luis había trabajado, lo que produjo el sostén económico, sabiamente administrado, que permitía contribuir con la educación de los hijos, graduándose Edilio de médico cirujano en la Universidad de Carabobo,  Ana Teresa de odontóloga en la Universidad Central de Venezuela y  Amairany de profesora especialista en problemas auditivos en el Pedagógico de Caracas.  Simón desde joven comenzó a trabajar en la empresa privada.
Clemencia con parte de la familia, diciembre 2012
Los hijos crecen y forman sus propios hogares

Entre las décadas de los años setenta y ochenta, los hijos de Clemens, comienzan a formar sus propios hogares. Fue Simón el primero en casarse con Lidia Rodríguez, procreando dos hijos: Pedro y Lisette, ambos egresados de la Universidad de Carabobo, ya que la pareja se fue a vivir a Valencia, cuando las fábricas donde trabajaban fueron trasladas a los estados centrales, dentro de la política del estado de descentralización de las industrias de Caracas. Después se caso Edilio con su compañera de estudios Daici Guerrero, con quien procreo dos hijas: Adriana, ingeniera egresada de la Universidad Simón Bolívar y Tatiana, egresada de médico cirujano de la Universidad de Carabobo, ambas jovenes casadas. Después en el año 1984 se casó Ana Teresa, con su vecino Tito Fraute, médico cirujano, procreando dos hijos: Oscar Daniel, recién casado y Mariana. Trina contrajo nupcias en el año 1985 y Amairany, la menor se casó  con su vecino Giovanni Errante, procreando tres hijos: Giovanna Vanessa, Giovanni Andrés y Valeria Valentina El mayor y último en casarse fue Guillermo, mientras que  Pedro Luis ha permanecido al lado de su madre.
Clemencia, don de gentes
Clemencia posee lo que llamamos "Don de gentes", expresión que se utiliza para señalar aquellas personas que  además de ser reconocida por su honestidad  y su irreprochable conducta, tienen la virtud de demostrar siempre, sin hacer el menor alarde de ello, una buena predisposición para con los demás. 
  ¿De donde proviene ese don de gentes?. Según el cristianismo es "un regalo de Dios", otorgado a una persona para que pueda ejercer fácilmente sus virtudes espirituales: fidelidad, valentía, nobleza de corazón, misericordia, sabiduría, prudencia, entre otros. Las personas con "don de gente" están llenas de optimismo, irradian energía, se conectan con las personas y son capaces de crear puentes afectivos. 
Una de las virtudes de Clemencia ha sido ver la vida con optimismo. Siempre ha dicho con sabiduría: "mente positiva",  se trata de una concepción que ha tenido de la vida, porque ha considerado el optimismo, la esperanza, la fe, como  requerimientos para la realización de cualquier proyecto.
Otra es la fidelidad que tiene hacia sus amistades, brindándole siempre ayuda espiritual o material, según sea el caso. Esto se hace manifiesto cuando hace el ofrecimiento de su casa como un sitio de morada, para aquellas personas que han tenido necesidad de hospedarse en Caracas para recibir tratamiento médico, como la señora América Puerta, mi hermano Elí, los hijos de su sobrina Rafaela. Particularmente mi tía ha sido invalorable para mi ya que me ha ofrecido vivir en su casa, cuando no he tenido hogar, recibiendo siempre  la palabra consoladora, cuando una y muchas veces me ha repetido: "Mamita, mientras yo viva, esta es tu casa ". 
Frases de Clemencia
" Para ser felices las personas no necesitan ser ricas, sino quererse", 
 " la belleza es secundaria, lo importante son los sentimientos", 
"las acciones, hacen corazones", 
"mente positiva".
Clemencia, 90 años, Caracas
Clemencia hoy
El 16 de julio cumplió 90 años,rodeada de todos sus hijos, hijas, nietos, nietas, otros familiares y amistades.