domingo, 28 de octubre de 2018

EL BAILE DE DOÑA ALEJANDRA LOAIZA, DESACATO A LAS NORMAS DEL BUEN GOBIERNO, 1808

Estadisticas web
Escena de un baile de joropo en tiempo colonial,
el cual era extensivo a todas las clases sociales



 EL BAILE DE DOÑA ALEJANDRA LOAIZA, una señora de calidad en el pueblo de Maracay

Doña Alejandra Loaiza,  realizó un baile en su casa el 7 de abril de 1801, para lo cual invito gran número de personas, entre otros, Don Santiago Michelena,  Doña Rosa Rojas, Doña Rafaela Zumeta, Don Manuel Cereso, Don Javier de Uselai, Don Lorenzo Zuloaga, Don Pablo de Olmo, su yerno.  Para amenizar el sarao Doña Alejandra había contratado un arpista y un maraquero. Una requisito no cumplió la citada Dama y fue solicitar permiso al Teniente Justicia Mayor, Don Jose de Garay, quien había dispuesto de acuerdo con las  normas del Buen Gobierno y leyes municipales “que ninguna  persona de cualquiera calidad o condición que sea, ponga bailes ni otras diversiones de concurso sin su expresa licencia la cual concederá hasta el toque de las ánimas”.(1)  Esta omisión fue considerada una ofensa por parte del Teniente Justicia, decidiendo que no iba a pasar por alto esta desatención de Doña Alejandra,  quien a su juicio “tenía ínfulas de gran señora” y manifestaba  desprecio a la Autoridad Real que residía en él. (2)
Conjunto de música llanera conocido como Joropo.
 Instrumentos arpa, cuatro y maracas

Estando en apogeo la fiesta el Teniente  Justicia hizo acto de presencia en la misma, acompañado de dos ayudantes, conminando a Doña Alejandra a suspender el baile y solicitando a los presentes el desalojo del lugar y a los músicos que dejaran de tocar en el acto. La mayoría de los presentes fueron renuentes al acatamiento de dicha orden, entre ellos Don Santiago Michelena dijo “que a él lo habían invitado a bailar y no iba a irse sin hacerlo”. (3)El maraquero Antonio Rosillo riposto que “no podía mandarlo porque era de las milicias de Pardos” (4)y dijo al arpista, que también pertenecía a dicha milicia,  continuo tocando.

 
Cruce de palabras, voces altas, entre el  Justicia Mayor, Doña Alejandra, Doña  Rosa Rojas y Doña Rafaela Zumeta, esposa de Don Carlos Cerezo, cuando este preguntó ¿con que permiso puso la fiesta? Doña Alejandra contesto “como dueña que era de su casa la había puesto; que no era su casa ninguna de negros; y que las señoras de su calidad no tenían que pedir licencia al Juez”,  (5) respondiendo  el Justicia Mayor, en todo alterado “¿que si él era negro para no obedecer su orden?”,  (6) pidiéndole compostura sino quería ir presa.  Intervino Don Pablo de  Olmo, yerno de Doña Loaiza, diciendo al Justicia Mayor que no gritara a su madre “sino quería pasar a mayores”.(7)
 El Justicia Mayor consideró de además de hacer mofa de su Autoridad Real, hecho ya notorio en el pueblo, el plan oculto de la fiesta era asesinarlo, no tenía explicación el motín tramado entre todos,  delito por el cual acusó a Don Pablo de Olmo, Don Carlos Cerezo y Don Eugenio Orozco, hijo de Doña Alejandra. En cuanto al maraquero, Antonio Rosillo, participo del hecho al Marques del Toro, Comandante de las Milicias de Aragua desde 1808. 
 Don Pablo de Olmo fue hecho preso dos días después en un palenque, cuando en la gallera departía con unos amigos. De allí fue llevado a la Cárcel Real bajo la acusación de intento de asesinato al Teniente Justicia Mayor, posteriormente fue trasladado a la cárcel del Cuartel de Milicias de Blancos en La Victoria . Preso Don Pablo reapareció una vieja enfermedad, la cual según el diagnóstico del cirujano Don Josep Raymundo  está padeciendo de una callosidad en la uretra de resultas de una gonorrea por cuyo motivo se le retiene la orina, causándole gravísimos dolores y juntamente está expidiendo estupos sanguinolentos”. (8) Solicitó su esposa Doña Trinidad Osorio que se le diera como cárcel el pueblo de Maracay ya que su esposo estaba sufriendo prisión por un figurado delito (199), sirviendo como fiador  Don Antonio de Ardibe, vasco, rico propietario, introductor del añil en Venezuela, quien además se comprometió al pago la mitad de la fianza fijada en 45 mil pesos. Un año después las instancias superiores de la Ley determinaron que Don Pablo de Olmo “no es acreedor a pena corporal por  criminitativas que ha motivado esta carta y si por el contrario a que se verifique su excarcelación”.(9).
El significado de este litigio lo encontramos en la lucha de poderes entre la élite de Maracay, conformada principalmente por canarios y vascos, ricos propietarios, hacendados y cultivadores de añil, todos con el distintivo de Don o Doña, que los caracterizaba como “gente principal” o “gente de calidad”, los canarios habían sido los propulsores de la creación de la Parroquia en 1701, agricultores, criadores, comerciantes,  y los vascos, introductores del añil, contra el estricto control social a través del Bando del Bueno Gobierno y Leyes de la Municipalidad del Teniente Justicia Mayor Don José de Garay,  a través de las cuales, pretendía  quitar privilegios consagrados en las Leyes de Indias y en la base estructural de la sociedad dividida en clases, igualándolos a clases inferiores como eran considerados los negros, de los cuales muchos de ellos eran propietarios.  De ahí el contrapunteo entre Doña Alejandra “mi casa no es de negros” y su respuesta “acaso yo soy negro”. 
Negros libres o esclavos, pardos, eran considerados gente inferior, lo que motivaba a los blancos, a no perder las prerrogativas otorgadas a su clase. Maracay, según el Censo del Obispo Mariano Martí en 1782 estaba compuesta  por 1.617 blancos, 2.315 mulatos, 83 negros, 488 esclavos y 1.055 indios. Total 5.558 . De este pueblo había dicho el Obispo Martí que “era el más alegre” de la comarca. (10).Las Cédulas Reales una de 1786 donde sancionaba el modo en que los amos debían tratar a los esclavos  y la  Cédula Gracias al Sacar de 1795, fue combatida por los blancos, por cuanto consideraban lesivo a sus prerrogativas.

Ahora en cuanto a la acusación de Don Pablo de Olmos y otros organizadores de un supuesto complot para cometer el homicidio de Don Jose de Garay, el expediente solo contiene las declaraciones del Teniente Justicia y sus dos ayudantes. No esta la declaración de Olmos ni los otros inculpados. Un año después Olmos obtuvo libertad plena por no haber causa criminal a juicio de los Jueces de la Real Audiencia

Dos siglos después, la practica del Teniente Justicia Mayor no ha desaparecido, el abuso de poder parece que quedo formando parte de las practicas de algunos funcionarios de gobierno.

Notas. (1-9) Padrón 1985, paginas 187-201

Fuente: Padrón, Augusto (1985). Maracay en su historia. Editorial Impresa Grafica Integral C.A. Segunda edición. (Primera edición 1972). Expediente Civiles. Maracay 1801. N| 18. Don Pablo de Olmo en los autos que se siguen sobre una diversión de baile puesto en la casa de Doña Alejandra Loaiza.










 [S1]

lunes, 11 de junio de 2018

Augusto Padrón, historia colonial

   






 Augusto Padrón (
1903-1981), poeta, escritor, periodista,  fue  cronista oficial de la ciudad de Maracay.

  Su obra “Aspectos jurídicos de la formación jurídica de las tierras de Maracay”   es particularmente importante para el conocimiento de los siglos XVI y XVII del periodo colonial, antes de la fundación de la Parroquia Eclesiástica  en 1701.  Para ello, investigo Padrón en el Archivo General de la Nación (AGN) el expediente por las tierras del valle de Tocopio. Esta carpeta o expediente contiene documentos del juicio iniciado por  el Capitán Pedro Ladrón de Guevara, para demostrar que es el legítimo propietario de dicho valle, entre ellos. 1) Amparo Real que le fue otorgado por el Rey el 17 septiembre 1676 2) Donación del valle de Tocopio hecha por su primo hermano Capitán Juan Martínez de Villegas en 1675. 3) Titulo de composición  otorgado por el gobernador Don Diego de Osorio al Capitán Matheo Diaz de Alfaro en 1594.  4) Testimonio dado en 1681 por el Sargento Mayor don Domingo Balthasar Fernández de Fuenmayor, caballero de la orden de Calatrava, donde testifica que es propietario por composición de tierras en los valles de Tapatapa y Maracay.
El capitán Pedro Ladrón de Guevara contradice ante el Teniente de Justicia de los valles de Aragua y de Turmero la licencia que ha dado Fernández de Fuenmayor  a don Antonio de Tovar Ibañez, propietario, encomendero en el valle de Guere, Turmero, para establecer en el valle de Maracay  una boyera,  por cuanto esas tierras eran de su propiedad de acuerdo al documento de donación que le había  hecho en 1675 su primo hermano el Capitán Juan Martínez de Villegas donde constaba que los límites del valle de Tocopio eran “desde las cabezadas hasta las sabanas de Tapatapa” y esos límites habían sido establecidos en el documento de composición fechado en 1594 cuando de ellas hizo compra el Capitán Matheo Diaz de Alfaro.

Las montañas o cabeceras del valle de Tocopio. En los ultimos 20 años incremento
el urbanismo en este valle, con la urbanización Montaña Fresca, en espacios que
eran de uso militar. 

Evidencia este expediente las formas jurídicas empleadas en la conformación de la propiedad territorial durante la colonia: composición, donación y compra-venta. Además de las mercedes forma primaria para obtener las tierras por mandato del Rey otorgadas a conquistadores y vecinos con el incentivo de poblar la provincia.
    
   Útil también como huella documental de conflictos sociales como el enfrentado el capitán Pedro Ladrón de Guevara con los miembros  de su familia y amigos, por su unión con la india Marcela Barriga, con quien procreó varios hijos. En la petición de Amparo Real señalaba "molestias, vejamenes y agravios que me hacen y están recibiendo mi mujer e hijos" (Padron 1976: 14)
 Los blancos criollos, descendientes de conquistadores fueron una clase social que practico la endogamia a fines de mantener la “limpieza de sangre” por lo que esta unión mestiza fue objeto de múltiples vejámenes, lo que llevó a Ladrón de Guevara a solicitar el Amparo Real que le fue concedido para él,  doña Marcela y sus hijos, en la Real Audiencia de Santo Domingo.

    En cuanto a los sitios de hatos fueron las primeras unidades de producción implantadas en los valles de Aragua y de Caracas por los conquistadores y sus descendientes, así queda dicho que ya para finales del siglo XVI los conquistadores Díaz de Alfaro señala que quiere componer las tierras del valle de Tocopio “donde tiene un sitio de hato con su padre”. Y finales del siglo XVII el mismo Ladrón de Guevara señala "tengo fundado un hatillo de crianza de ganado para el sustento de mi mujer  e hijos,que no tengo otra cosa" (Padron 1976: 12) y la cuestionada licencia para ocupar tierras en el valle de Maracay dice “permiso y consentimiento para ocuparlas,  teniendo en ellas casas, corrales, sementeras, ganados, yeguas, caballos y mulas”. (Padron,1976:53)


Bibliografía

Padron, A. Aspectos de la formación jurídica de las tierras de Maracay, Caracas, Tipografia Vargas, 1976. (Publicación auspiciada por el Concejo Municipal del Distrito Girardot.






















lunes, 5 de marzo de 2018

FAMILIAS CANARIAS FUNDADORAS DE MARACAY

FAMILIAS CANARIAS FUNDADORAS DE MARACAY 

Vestimenta tipica campesino canario de Tenerife
 Los canarios llegaron a los valles de Maracay para finales del siglo XVII; documentalmente se conoce que para 1695 fueron adscritos como feligreses a la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Turmero. Entre 1695 y  1697 logran que el Segundo marqués de Mijares y su cuñado don José de Oviedo y Baños, donen a la Iglesia un lote de terrenos para la construcción de una capilla.
 En  carta del 22 de marzo de 1700, representados don José de Oviedo y Baños  solicitan ante el Obispo de Caracas la  erección de la Parroquia, donde se hace evidente tres condiciones: primero se han constituido como una comunidad cuando dicen "habiéndonos agregado", segundo: solicitan "erigir feligresia", esto es crear la Parroquia y tercero se comprometen al pago del "estipendio para el Capellán", o la remuneración del Cura Párroco.
 Los vecinos del Valle de Tapatapa y Maracay que aquí firmamos y los más que aquí irán contenidos en esta obligación, y no saben firmar decimos que habiéndonos agregado suplicándose al Ilmo. Señor Don Diego de Baños y Sotomayor, Obispo de esta Diócesis, se sirviese erigir feligresía a estos dichos Valles, poniéndonos un sacerdote para consuelo de nuestras almas y por las más razones que tenemos manifestadas, ofreciendo como ofrecemos el acudir con el estipendio para el Capellán.  
 El estipendio consistió en pagar doscientos pesos para anuales para remunerar el cura, el cual se repartieron entre cincuenta vecinos, señalando al mismo tiempo, que si mayor número de vecinos se agregaban harían nuevo repartimiento; este compromiso lo cumplirían inclusive con sus bienes.
Cuadro 1
Compromiso de la Congrua 1700
Vecinos de los valles de Maracay y Tapatapa
Nombres
Pesos
Nombres
Pesos
Don Antonio Carvajal
8
Pascuala Marapa y Flia
5
Joseph Franco y Flia.
3
Juan Esteban Franco y Flia
4
Lorenzo Tavares y Flia
2
Félix Martínez y Flia
2
Gaspar Marcano y Flia
3
Juan de Flores Jaspe
2
P. Placido y Flia
5
Isabel Ma.de Vilchez (viuda)
1
Nicolás Rodríguez
2
Alonso Martínez y Flia
4
José Martínez y Flia
3
Diego Martínez y Flia
3
María de Vilches y Flia
3
D. Andrés de Fuenmayor y Flia
20
Juan Ignacio y Flia
3
Juan Rodríguez Bello y Flia
3
Ana de Vilches y Flia
3
Domingo Rodríguez y Flia
2
Juan Matías y Flia
3
Luis Pérez
2
Domingo Díaz y Flia
3
José Meneses
2
Diego Lucas Tirado y Flia
4
Cap. Alonso Fajardo y Flia
10
Diego de Arteaga y Flia
4
Juan de Ojeda y Flia
4
Dn. Isidoro (Massero) y Flia.
4
Rafaela de Ovalle y Flia
4
Gonzalo Hernández y Flia
5
Vicente de Ovalle y Flia
5
Juan Martínez y Flia
3
Domingo Pérez y Flia
8
Francisco Rangel y Flia
5
Juan Hernández y Flia
5
Juan de los Reyes y Flia
2
Sebastián Cabezas
5
Dn Lorenzo de Cordova y Flia
4
Diego de Santiago y Flia
5
Lázaro Muñoz y Flia
3
Francisco de Zejas y Flia
5
Juan de Roxas y Flia
2
Gregorio de Acosta y Flia
2
Francisco Pérez de Layadera
5
Blas de Candelaria y Flia
5
Pedro Ruiz de Ayala y Flia
1
María Martínez, viuda
2
Manual de Zaparraga y Flia
3
Alonso Boyero y Flia
2
En base a la anterior solicitud,  justamente un año después, en fecha 5 de marzo de 1701 el Obispo de la Provincia de Caracas o Venezuela, D. Oviedo y Sotomayor dictaminó la creación de la Parroquia
 Su Sria. Ilma. Erigía y erigió, creaba y creó vicefeligresía en el dicho Partido de Maracay y Tapatapa, para lo que mandaba y mandó que en dicha vice-feligresia haya una sola iglesia y que ésta sea la misma que hoy con las licencias necesarias está fabricada.

Es de hacer constar que entre los vecinos se encontraban blancos criollos, descendientes de los españoles conquistadores, entre ellos:  D. Andrés de Fuenmayor y familia, quien colaboró con 20 pesos, radicado en el valle de Güey y los Ovalle, propietarios en el valle de Onoto [Las Delicias] descendientes de los capitanes Juan Vasquez y Diego de Ovalle, conquistadores de Maracay y Choroní.

Núcleo inicial del pueblo en los terrenos de la Iglesia
En estos terrenos  de la Iglesia comenzó a formarse el centro poblado, el cual fue extendiéndose a terrenos de los citados propietarios. Ni estos ni la Iglesia hicieron oposición, ni cobraron piso a los vecinos. Posteriormente el 12 de noviembre de  1738 el segundo marqués de Mijares donó tierras al pueblo, en medio de una controvertida decisión. "... lo que podremos hacer es, que midiéndose las tres cuadras que tenemos dadas para la Iglesia, y poniendo marcas en ellas, las que restan, y ahora pretenden, no las venderemos por interés ninguno, y que se sirvan de ellas, como pudieran hacerlo si las hubieren pagado, que no dándome otra inquietud, no hallarán en mi la más leve novedad..." (1)


Museo canario

Las tres cuadras que se encuentran desde el sitio donde se construyó la capilla hasta el zanjón de Guayamure, río que nace en el cerro del hotel Maracay y desemboca en el lago de Valencia, fueron divididas en manzanas y en ellas se construyeron algunas casas, por cuanto la mayoría de los vecinos continuaban viviendo diseminados en los valles. reuniéndose para las limitadas funciones religiosas, especialmente la misa de los días domingo.
ICONOGRAFIA: Las fotografías proceden de paginas de Internet señaladas en el link. Tienen como objetivo presentar una imagen del tiempo en el cual migraron a Venezuela.
Los canarios eran familias dedicadas a los cultivos agrícolas, como se desprende del documento algunos poseían distinciones, otros no.  Se dedicaron principalmente al cultivo cadañero y de la caña de azúcar. Otros tenían oficios de sastre, zapateros, bodegas.
LA POBLACIÓN OLVIDADA EN LA FUNDACIÓN

En los documentos fundacionales no se hace mención de los negros esclavos ni tampoco de los indígenas. Otros documentos como el Libro de Bautismo que llevaba la Iglesia son testimonios de la presencia de los negros esalavos en el año fundacional de 1701.
 ACERCA DE LOS NEGROS ESCLAVOS
"En el valle de Maracay en siete días del mes de junio de mil setecientos y un años, yo Diego González Marrero, clérigo presbítero, Cura Capellán de estos Valles de Tapatapa y Maracay, baptisé sub condicones por haberle echado agua en casa por necesidad Antonio Gamero y puse olio y chrisma y di bendiciones en esta Iglesia del Señor San Jospeh de estos Valles a una niña, hija natural de Susana, negra criolla esclava del Licenciado Ignacio Basques y de padre no conocido; la cual nació a veinte del mes de marzo, y le puse por nombre Bárbara Josepha, fueron sus padrinos Juan Francisco Ovalle y Ignés de Ovalle, negros criollos, esclavos del Capitán Don Isidro Macero, a los cuales advertí su obligación y parentesco espiritual. Y por ser verdad lo firmé ut supra. Diego González Marrero". (2)

Como se desprende del documento los negros esclavos eran propiedad de los fundadores Isidro Macero (Capitán) e Ignacio Basques (Licenciado).  Jurídicamente la población negra esclava carecía de derechos, se compraba como "mercancía" en el mercado de esclavos. La población esclava se reproducía porque se consideraba que los hijos de esclavos también eran esclavos. Así vemos que Barbara Joseph, hija de Susana y padre desconocido, era jurídicamente esclava del Licenciado Basques. 
ACERCA DE LOS INDIGENAS
Respecto a la población indígena no se conoce documentalmente su presencia en Maracay durante estos años. Existen hipótesis que migraron hacia otros lugares durante los años de la conquista, fueron exterminadas o incorporadas a las encomiendas existentes en los valles de Turmero.
El Obispo Mariano Martí (3) realizó una matrícula poblacional donde señala la presencia de 1055  en Maracay. La población dividida etnicamente era la siguiente:
Blancos: 1.617, Indios: 1.055, Mulatos: 2.315, Negros: 83, Negros esclavos: 488. 
Decía  el Obispo Martí  que los indios eran otras partes que habían venido a vivir en Maracay.

Notas:
(1) Carta del marques de Mijares al Teniente Justicia Mayor D. Joseph de Villafañe.
(2) AAC. Libros Parroquiales. En Castillo Lara, L. p.52.

FUENTES:
Archivo Arquidiocesano de Caracas (AAC). Parroquia Maracay.
Castillo Lara, Lucas. Maracay Colonial, tierra y hombres en función de una esperanza. Maracay, editorial Miranda, 2001.
Martí, Mariano. Documentos relativos a su visita pastoral a la Diócesis de Caracas. Caracas, Academia Nacional de la Historia.
Zandra Pérez Contreras, Maracay, modernización de la ciudad 1908-1958. (tesis presentada en la Universidad Central de Venezuela, donde obtuve el grado de Doctora en Historia). Próximamente será publicada.

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