lunes, 12 de octubre de 2015

RESISTENCIA INDIGENA EN LOS VALLES DE ARAGUA Y DE CARACAS





Imaginario eurocentrico de los indígenas durante el siglo XV

Representaciones eurocentricas y de Guaicaipuro en el imaginario popular
RAÍCES HISTÓRICAS DE UNA PRESENCIA INDÍGENA, los aborígenes de la región centro-norte  de Venezuela
Horacio Biord Castillo
Todavía sobreviven en muchos lugares de la región centro-norte de Venezuela extensas tradiciones orales, creencias “populares” y conocimientos sobre los procesos de la naturaleza: manifestaciones de indudable origen indígena. Por ello, no sólo se debe hablar de un pasado indígena, sino también de una presencia indígena de gran valor patrimonial.
Territorio

Venezuela, rectángulo región centro-norte
La región centro-norte de Venezuela está comprendida, aproximadamente, entre el Cabo Codera (estado Miranda) y Borburata (estado Carabobo), en sentido este-oeste; y entre el mar Caribe y el piedemonte llanero (por  donde está Altagracia de Orituco, en el estado Guárico), en sentido norte-sur. En el siglo XVI, cuando comenzó el proceso de conquista y colonización europeas, esta región estaba habitada por indígenas que hablaban una lengua agrupada en el tronco lingüístico Caribe. Tal vez era muy parecida a otras lenguas de la región nororiental, como el cumanagoto y el chaima (también de la familia Caribe)

La conquista de esta región fue reseñada con un fuerte tono épico por el historiador José Oviedo y Baños, en su muy conocida obra Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela, publicada en 1723. Este autor habla de caciques que se unían para hacerle frente al avance de los conquistadores españoles. Entre otros, el más célebre y emblemático de tales caciques era Guaicaipuro, que ha pasado a ser el símbolo de la resistencia indígena y de las luchas por los territorios ancestrales. En 1992 el Senado de la República autorizó llevar a Guaicaipuro al Panteón Nacional, obviamente en forma simbólica pues sus restos se perdieron. Esta medida, sin embargo, sólo se concretó el 8 de diciembre de 2001.
Otros “caciques” figuran también en las luchas contra los españoles de la región centro-norte de Venezuela, que se encuentra llena de testimonios de su pasado indígena: nombres geográficos, de plantas y animales, yacimientos arquelógicos y petroglifos.
Perfil etnográfico
Los indígenas que habitaban la región centro-norte durante en el siglo XVI eran, como otros pueblos de lengua Caribe, una sociedad descentralizada, con aldeas conformadas por dos o más familias extendidas. Estas aldeas eran políticamente autónomas aunque relacionadas entre sí por múltiples vínculos, como alianzas matrimoniales, prestación de servicios, intercambio de productos, bienes e información. Probablemente las aldeas más próximas guardaban entre sí mayores vínculos y ello tal vez explique el reconocimiento hecho por los españoles de varios bloques regionales que solían denominar “provincias”. Se conocen los nombres de algunos de estos: meregotos (en los valles de Aragua), teques (en los Altos mirandinos), tarmas (en la costa), mariches (en las montañas al este de Caracas), Guarenas (valle de Guarenas y Guatire), tomuzas (Barlovento) y quiriquires (depresión llanera). Sin embargo, no se ha podido encontrar hasta el presente un nombre étnico generalizado.  Aunque los españoles tendieron a llamar la región”Provincia de los Caracas”, este último etnónimo tiende a desaparecer progresivamente como nombre étnico. Por ello, luce recomendable llamarlos “aborígenes de la región centro-norte”, al menos hasta que se devele un nombre más inclusivo. 
Conquista y Guaicaipuro, símbolo resisistencia indígena
Guaicaipuro es designado Jefe de la Resistencia Indígena

          Esas aldeas autónomas tenían un jefe asesorado por los hombres maduros, que eran, a su vez, cabezas de los grupos familiares. Sin embargo, ante un peligro bélico las aldeas podían unirse en una alianza temporal que desaparecía una vez concluida la amenaza que la había motivado. En estos casos se solía escoger un jefe guerrero que conducía las operaciones las operaciones para asegurar el éxito. Quizás Guaicaipuro fue uno de estos  jefes guerreros, abanderado de la defensa de su pueblo, e igual otros caciques como Paramaconi y Terepaima.




Laguna de Tacarigua o Lago de Valencia
Un área densamente poblada, debido a la riqueza de los recursos, fue la Laguna de Tacarigua o lago de Valencia, cuyas islas estaban habitadas. También los indígenas vivían cerca de las costas y en los valles. En la primera mitad del siglo XVI, sin embargo, decidieron refugiarse en las montañas para evadir la violencia de las agresiones coloniales de los españoles y la propagación de enfermedades para las cuales no tenían suficientes respuestas inmunológicas. Es posible que antes de que ello ocurriera, los indígenas prefirieran vivir permanentemente en tierras bajas y utilizar las altas (de más de 1.000 metros de altitud) para actividades complementarias, ya fueran ocasionales, estacionales o ceremoniales. Entre las actividades productivas sobresalían la agricultura, la recolección y la cacería, así como el aprovechamiento de los recursos fluviales, lacustres y marinos, entre ellos las salinas.
Eran hábiles navegantes y han dejado testimonio de sus actividades productivas en las islas cercanas a la costa, como el archipiélago de Los Roques. Mantenían extensas relaciones comerciales con sus vecinos, tanto del este como del oeste y el sur. Tal vez tuvieron mayores relaciones con los pueblos Caribe-hablantes del oriente (cumanagotos, chaimas, guaiqueríes, etc). Además mantuvieron relaciones con otros pueblos de los llanos y la Guayana, tanto así que con mucha probabilidad formaron parte del extenso sistema interétnico regional del Orinoco.
Preparación del casabe
La llegada de los españoles, atraídos por las noticias de la existencia de minas de oro aluvial, supuso un gran cambio en el patrón de asentamiento de los indígenas y en sus actividades productivas y cotidianas. Si bien al principio recibieron con recelo al mestizo Francisco Fajardo, proveniente de la isla de Margarita junto a su madre indígena (doña Isabel), que tenía parientes cercanos en las costas del actual Litoriall Central, luego se opusieron con gran fiereza a los planes conquistadores. De igual forma resistieron denodadamente el avance por el occidente oponiendo batallas en las sierras de los Altos mirandinos. Finalmente debieron negociar con los españoles, dada la tecnología bélica de éstos (armas de fuego e instrumentos metálicos, como espadas y machetes) y el empleo de caballos y perros en las guerras de la conquista. No obstante, la resistencia de los aborígenes de la región centro norte de Venezuela fue de gran valor y amedrentó fuertemente e hizo retroceder en varias ocasiones a los españoles.
La lenta construcción de futuro
Luego de la fundación de Borburata, Valencia, Santiago de León de Caracas, Caraballeda y San Sebastián de los Reyes, los indígenas comenzaron a incorporarse a la sociedad colonial mediante la imposición del sistema de encomienda, de su traslado forzoso, y por la evangelización y la tributación. La supervivencia étnica y cultural continuó por varios siglos, como se evidencia por los pleitos legales que mantuvieron por sus tierras a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX. Hasta principios del siglo XX se encuentran noticias dispersas de estos indígenas, ya en un estado avanzado de transculturización que probablemente no les impedía mantener su identidad – al menos en forma genérica- o sus recursos culturales propios. Sus descendientes luego desenfatizarían la identidad india como forma de resistencia cultural, lo cual ayuda a explicar la invisibilidad social de esa presencia indígena que aún continúan, como disimulada, en la región centro-norte de Venezuela y que se proyecta a futuro.


miércoles, 26 de agosto de 2015

CIRCULO DE LAS FUERZAS ARMADAS





Entrada principal al Círculo Fuerzas Armadas (fotografía Vida Luz Azuaje)
Lago artificial del Círculo Fuerzas Armadas


56 años (1955-2011) después el Círculo Militar continúa siendo uno de los sitios más hermosos de la ciudad; ha mantenido sus inmensas áreas verdes que constituyen una riqueza patrimonial de indiscutible valor. Su edificación es una huella testimonial de la arquitectura monumental de los años cincuenta, donde se combinó la modernidad con la naturaleza. Es un lugar de esparcimiento en la ciudad, civiles y militares podemos disfrutarlo de acuerdo a la reglamentación que poseen.
El Círculo Militar fue inaugurado el 10 de diciembre de 1955 por el entonces Presidente de la República, general Marcos Pérez Jiménez, en un acto al que asistieron  sectores del mundo político, militar, económico y social, nacionales y personalidades extranjeras invitadas. Maracay, considerada tradicionalmente una zona de especial arraigo militar desde que el general Gómez hizo de esta ciudad un centro político y militar, al residenciarse en ella.
El Ministerio de la Defensa en la Memoria de 1956 describe la construcción de la siguiente manera:
… sobrio edificio construido por el Servicio de Ingeniería Militar, quien no escatimó esfuerzos para que la obra revistiera toda la magnificencia, belleza  y confort dignos de la admiración de propios y extraños, y el cual está llamado a continuar en aquella ciudad la proyección social que en esta viene realizando el Círculo de las Fuerzas Armadas. Este Club de Oficiales funcionará como una sucursal del Instituto y se están tomando las providencias necesarias para que sus actividades se enrumben de acuerdo en un todo con la finalidad para lo cual fue creado.[1]
Su costo fue de Bs.4.500.000, en un área aproximada de 30 hectáreas de terreno, de las cuales 80.000 m2 corresponden a una serie de edificaciones. 

Lago artificial, "puente veneciano" (fotografía skyscrapercity.com)
Vida Luz Azuaje, hace la siguiente semblanza del edificio: El edificio principal, de sobrias y modernas líneas arquitectónicas, tiene amplios salones de recepción, comedor, bar, salas de billar, biblioteca y una cocina dotada de las más modernas instalaciones con despensa, cava, etc. Esta rodeado por grandes terrazas, hermosos jardines y pasillos cubiertos que lo comunican con las demás dependencias tales como canchas de tennis, de volley-ball, de básquet-ball, el “bowling” y la piscina, y también con alojamiento para oficiales visitantes y sus familiares los cuales están en dos bloques independientes, uno con ocho “suites” y el otro con 18 alcobas individuales, todas elegantemente amuebladas y con vista al Lago artificial de 30.000 metros cuadrados, 
construido especialmente para el Club y  apropiado para toda clase de deportes acuáticos.
Muy cerca del lago se halla un mirador, desde el cual se dominan la ciudad de Maracay y sus pintorescos alrededores. Cuenta también con jardines infantiles y con un magnífico picadero y caballerizas, donde los amantes del deporte ecuestre pueden realizar sus entrenamientos, aprendizajes y concursos de equitación.[2]
Su primer Director fue el Mayor (Av.) Julio César Carreño Mendoza.
Acerca de los nombres: Oficialmente Círculo de las Fuerzas Armadas, inaugurado como  "Club de Oficiales Simón Bolívar", conocido como "Circulo Militar de Maracay".
Dios quiera se siga conservando.
Fuentes utilizadas:
Ministerio de la Defensa, Memoria y  Cuenta, año 1956.
Vida Luz Azuaje, Anales Históricos del Círculo de la Fuerza Armada de Venezuela, Caracas, 2000.
Publicado originalmente el 31 agosto 2013


[1] Ministerio de la Defensa. Memoria y Cuenta, año 1956, p.82.
[2] Vida Luz Azuaje, Anales Históricos del Círculo de la Fuera Armada de Venezuela. Caracas, año 2000. Pp.215.243.