domingo, 22 de mayo de 2016

LAS HUELLAS DEL CAFÉ EN EL RESGUARDO INDIGENA NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA DE TURMERO



 En este estudio nos ocuparemos de dar cuenta del impacto que tuvo el cultivo del café en las tierras del Resguardo Indígena del Pueblo de “Nuestra Señora de la Candelaria de Turmero” durante el siglo XIX, tanto en las grandes haciendas como en las pequeñas unidades de producción con base en el conuco aborigen. Así caracterizaremos los mecanismos utilizados tanto por hacendados como por pequeños propietarios para desarrollar dicha actividad agrícola, en el contexto del proceso de privatización y desintegración de las tierras comunales indígenas. La reconstrucción histórica de este fenómeno la hemos realizado fundamentalmente a través de las fuentes documentales consultadas en los Registros Públicos de Caracas y Turmero, con el soporte de la bibliografía y hemerografía especializada. Palabras clave: Resguardos indígenas, café, hacienda, conuco indígena. 156 LAS HUELLAS DEL CAFÉ EN EL RESGUARDO INDÍGENA DE TURMERO, SIGLO XIX Ysabel María Gómez Cedeño
 THE FOOTSTEPS OF COFFEE IN THE Indigenous resguardo Of Turmero, Nineteenth Century Abstract In this study we will give an account of the impact it had coffee cultivation in the lands of the Pueblo Indian Resguardo “Nuestra Señora de la Candelaria de Turmero” during the nineteenth century, both on large farms and in small units production based on the aboriginal conuco. So therefore characterize the mechanisms used by landowners as smallholder agriculture to develop this in the context of the privatization process and disintegration of indigenous communal lands. The historical reconstruction of this phenomenon we performed mainly through documentary sources consulted in the Public Records of Caracas and Turmero supported by the literature and specialized hemerography. Key words: Indigenous resguardos, coffee, land, indian conuco


Autor Juan Guanteame. 
El cultivo del café en el Valle de Turmero  se observó desde la primera década del siglo XIX como se alternaban los cultivos de caña de azúcar, añil y frutos menores con los de café. Es pertinente acotar que, la producción de añil permanece como actividad de relativa importancia en la economía local hasta poco tiempo después de 1840 cuando es desplazada irreversiblemente por el café. Dentro de este escenario la actividad cafetalera se desarrolló en diversas unidades de producción: a) grandes haciendas, y b) medianas y pequeñas posesiones con base en el conuco indígena. a) Haciendas de café. La siembra del cafeto se extendió a casi todas a las haciendas en algunos casos ocasionando cambios en el uso de las tierras. En las haciendas originadas de mercedes y composiciones concedidas en el siglo XVI se estimuló su siembra al lado de la caña de azúcar; así como en las que se fundaron a finales del siglo XVIII, a partir de los arrendamientos de tierras indígenas para el cultivo de añil, y en las que se crearon en el siglo XIX en las mismas tierras con el objeto expreso de cultivar café. Haciendas como “Villegas”, “Paya” , “Guayabita”, “Güere”, “La Natividad”, “El Jambral”, “San José”, “Cachipo o San Isidro”, “La Candelaria”, “Hobo Dulce”, “La Ceiba”, “La Represa”, “El Rosario”, “El Banco”, “La Pelota”, y “El Macaro” se dedicaron más allá de la tercera década del siglo XX a la actividad cafetalera.

 En nuestro caso, se intenta reconstruir la influencia de la actividad cafetalera en el proceso de ampliación de la propiedad privada individual en las tierras del Resguardo Indígena de Turmero con la fundación de las haciendas de café. En este sentido, consideramos la categoría hacienda como grandes unidades de producción en las cuales un terrateniente cultivaba determinados rubros agrícolas demandados por el mercado local, nacional o internacional, con una inversión de capital y patrones tecnológicos limitados, la mayoría de las veces acompañados de una economía de subsistencia representada por los  conucos y con una disposición igualmente limitada de mano de obra, cuya explotación tenía lugar en el marco de relaciones de producción precapitalistas: esclavistas y serviles. Desde tiempos de la colonia española las relaciones que se establecían entre la mano de obra, la tierra y el terrateniente eran factores primordiales en el proceso productivo de la hacienda. El binomio plantación-conuco constituyó de acuerdo a Ríos de Hernández, J. (1988) la base de dicho proceso, así se observa particularmente en Turmero la coexistencia de la caña de azúcar, el añil o el café como cultivos de plantación predominantes orientados a satisfacer la demanda del mercado, junto a frutos menores sembrados en conucos dentro de las inmediaciones de la hacienda, cuyo fin era satisfacer los requerimientos alimenticios mínimos de la mano de obra.

Ysabel con estudiantes de la catedra Historia de Venezuela investigando en el Archivo General de la Nación. Caracas
Este interesante artículo de Ysabel María Gómez Cedeño está publicado en la Revista Mañongo, el cual puedes leer completo porque se encuentra en pdf  haciendo clip en el siguiente enlace LAS HUELLAS DEL CAFÉ EN EL RESGUARDO INDÍGENADE TURMERO, SIGLO XIXYsabel María Gómez Cedeño*

martes, 8 de marzo de 2016

315 AÑOS. MARACAY DE PARROQUIA ECLESIASTICA A CAPITAL DEL ESTADO ARAGUA


En el marco de la conmemoración de los 315 años de Maracay como Parroquia Eclesiástica, un conjunto de acontecimientos constituyen el núcleo histórico de la evolución de la urbe como centro y capital del estado Aragua.
Autonomía religiosa
Fotografía tomada desde la calle Mariño
Bajo el reinado de  Carlos II, último monarca de los Habsburgo, el  5 de marzo de 1701 el Obispo Diego de Baños y Sotomayor,  creo la Vice Feligresia del Partido de Maracay y Tapatapa declarando por parroquianos a todos los vecinos y demás personas concertadas que habitaban en dicho Partido (1).
La creación de la Parroquia fue producto del proceso por la autonomía religiosa o aspiración de tener su propio templo independiente de Valencia y de Turmero, que comenzó a gestarse desde  las últimas décadas del siglo XVII cuando los vecinos de los valles de Maracay y Tapatapa, unidos como feligreses  expusieron a las autoridades eclesiásticas  la problemática que tenían para recibir los Santos Sacramentos: escuchar misa, bautizar a los hijos, comulgar, celebrar matrimonios, ceremonias de velación, confesiones debido al largo camino hasta Valencia en ocasiones intransitables, principalmente en invierno. 
Lograron en 1676 que el Obispo Fray Antonio González de Acuña ordenara el traslado de la feligresía de Valencia a Turmero, pueblo de doctrina que distaba cinco leguas de Maracay, solución transitoria para los fieles cristianos por lo que insistieron en que se creara una Parroquia Eclesiástica en Maracay, por hechos tales como “ha sucedido muchas veces morirse de enfermos sin sacramentos y la imposibilidad total que hay en el invierno para cumplir el precepto de oír misa los días festivos, en cuya atención y a que es crecido el número de vecinos que hay en dicho valle, para que cómodamente se le administren los Santos Sacramentos.” (2).
Para la creación de la Parroquia fue necesario cumplir los requisitos de la Iglesia,  entre ellos la construcción del templo y el pago de la congrua (3).  Así mismo la obligación de los vecinos de reedificar la Iglesia siempre que amenazara ruina, ornamentarla y dar los vasos sagrados necesarios como son el cáliz, patena, relicario y también tres cimeras para los santos Oleos.
 Entre los deberes del Cura Capellán estaban administrar los santos Sacramentos y llevar los cinco libros parroquiales que exigía el Derecho Romano. Entre la documentación conservada en el Archivo Arquidiocesano de Caracas se encuentran el Libro para la Gente Común y el Libro de Españoles ya que la sociedad colonial estaba dividida étnicamente. El primer Cura Capellán fue el Presbítero Diego González Marrero y las primeras misas se dieron en junio de ese año, desbordándose de asistencia con el gentío proveniente del  pueblo y del campo.
Fotografía tomada desde la avenida Bolivar
Formación del pueblo. Los terrenos para la Iglesia fueron donados por el 2do Marques de Mijares Francisco Felipe Mijares y Solorzano y su concuñado  Don José de Oviedo y Baños, con una extensión de tres cuadras en el centro del valle de Maracay. En esos terrenos donados a la Iglesia comenzó a formarse el caserío que luego se extendió hacia los terrenos del Marques. Años después,  12 de noviembre de 1738 el citado Marques otorgó una autorización muy amplia para que los vecinos continuaran ocupando terrenos de su propiedad, autorización que en definitiva se interpretó en Derecho como donación.  El párrafo de la carta del 2do Marques autorizando la ocupación dice así: “lo que podremos hacer es, que midiéndose las tres cuadras que tenemos dadas para la Iglesia, y poniendo marcas en ellas, las que restan, y ahora pretenden, no las venderemos por interés alguno, y que se sirvan de ellas, como pudieran hacerlo si las hubieran pagado, que no dándome otra inquietud, no hallarán en mi la  más leve novedad”. (4)
Para finales del siglo XVIII esta carta sirvió de base al pueblo de Maracay para demostrar judicialmente la donación hecha por el 2do marqués frente a las pretensiones del  4to Marques de
 Mijares Francisco Fermin de cobrar “piso” o arrendamiento por el terreno, litigio que se inició en 1785 ante el Teniente de Justicia de Maracay, subió en apelación a la Real Audiencia de Caracas y fue elevada suplica por el pueblo al Rey de España, quien pasó el caso al Consejo de Indias que concedió la razón al pueblo en 1801.  (5)
 Autonomía judicial y municipal
Desde su creación Maracay estuvo judicialmente supeditado al Teniente Justicia Mayor de los Valles de Aragua y de Turmero ante quien se dirimían los conflictos que según el caso se elevaban ante instancias superiores.  Un cabo de justicia se encargaba de asuntos policiales.  
En 1777 se creó el Tenientazgo de Maracay, teniendo desde esa fecha autonomía  judicial.
Elevación al rango de ciudad. En 1814 el Libertador decretó que Maracay, se convirtiera en ciudad, pero tal Decreto no tuvo consecuencias prácticas porque se estaba desarrollando la guerra de independencia y con la caída de la Segunda República (1812-1814) ese mismo año, el control realista perduró en los valles de Aragua hasta 1821, fecha de la batalla de Carabobo que selló militarmente el dominio español. 
Creación del cantón de Maracay. El 24 de junio 1824 se crea a  Maracay, Cantón de la Provincia de Caracas y desde esa fecha tuvo Concejo Municipal.  Con esta institución la ciudad obtuvo autonomía municipal. (6)

 Maracay, capital del estado Aragua
El 12 de marzo de 1917 se convirtió Maracay en capital del estado Aragua, desplazando a La Victoria, ciudad que tenía esa categoría. Los argumentos fueron que Maracay se había constituido en la ciudad de mayor desarrollo industrial, con vías de comunicación a diversos lugares de la República, destacándose la carretera de Ocumare de la Costa inaugurada en 1916.
 Desde 1894 el Gran Ferrocarril de Venezuela con estación en  Maracay en la llamada "calle la linea". 
Se observa el sitio donde estaba la estación Maracay.

Primera fila: Cuartel Sucre, Cuartel Páez y Hotel Jardín.
Segunda fila: Casa Blanca. Casas"inglesas" y fábrica de Papeles Maracay
Tercera fila: Telares e Hilanderias Maracay, Fábrica de Aceite Maracay y Jabonería El Prado.
Ciudad Jardín comenzó a ser llamada la ciudad por la transformación urbanística que marcó un hito en su historia. Maracay se convirtió en un centro político militar, debido a la residencia del general Juan Vicente Gómez, quien gobernó ferreamente al país durante 27 años, veintidós de los cuales vivió en Maracay. (7)



El general Juan Vicente Gómez camina por las calles de
Maracay. En el grupo se distinguen el Dr Juan Bautista
Pèrez, Presidente de la República (1929-1931) y el coronel Eloy
Tarazona, guardaespaldas, hombre de confianza.

Referencias

Castillo Lara. Lucas Guillermo (2001) Maracay. Tierra y hombres en función de una esperanza. Editorial Miranda
Landaeta Rosales, Manuel (1916). Maracay (1697 a 1915). Caracas. Editorial El Cojo.
 Pérez Zandra. Maracay, modernización de la ciudad 11908-1958. (hacer clip para ir a la página).

(1) Partido, pueblos que no eran villas ni ciudades.
(2) Palabras del Obispo Diego de Baños y Sotomayor, justificando la creación de la Vice Feligresia de Maracay.
(3) Congrua, Estipendio para cubrir los gastos anuales del Cura Párroco.
(4) Ver Castillo Lara, ob.cit. p. 48
(5) Ibidem, p. 187.
(6) Landaeta Rosales, ob.cit. p.25
(7) Pérez. ob.cit. capitulo II.

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lunes, 12 de octubre de 2015

RESISTENCIA INDIGENA EN LOS VALLES DE ARAGUA Y DE CARACAS





Imaginario eurocentrico de los indígenas durante el siglo XV

Representaciones eurocentricas y de Guaicaipuro en el imaginario popular
RAÍCES HISTÓRICAS DE UNA PRESENCIA INDÍGENA, los aborígenes de la región centro-norte  de Venezuela
Horacio Biord Castillo
Todavía sobreviven en muchos lugares de la región centro-norte de Venezuela extensas tradiciones orales, creencias “populares” y conocimientos sobre los procesos de la naturaleza: manifestaciones de indudable origen indígena. Por ello, no sólo se debe hablar de un pasado indígena, sino también de una presencia indígena de gran valor patrimonial.
Territorio

Venezuela, rectángulo región centro-norte
La región centro-norte de Venezuela está comprendida, aproximadamente, entre el Cabo Codera (estado Miranda) y Borburata (estado Carabobo), en sentido este-oeste; y entre el mar Caribe y el piedemonte llanero (por  donde está Altagracia de Orituco, en el estado Guárico), en sentido norte-sur. En el siglo XVI, cuando comenzó el proceso de conquista y colonización europeas, esta región estaba habitada por indígenas que hablaban una lengua agrupada en el tronco lingüístico Caribe. Tal vez era muy parecida a otras lenguas de la región nororiental, como el cumanagoto y el chaima (también de la familia Caribe)

La conquista de esta región fue reseñada con un fuerte tono épico por el historiador José Oviedo y Baños, en su muy conocida obra Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela, publicada en 1723. Este autor habla de caciques que se unían para hacerle frente al avance de los conquistadores españoles. Entre otros, el más célebre y emblemático de tales caciques era Guaicaipuro, que ha pasado a ser el símbolo de la resistencia indígena y de las luchas por los territorios ancestrales. En 1992 el Senado de la República autorizó llevar a Guaicaipuro al Panteón Nacional, obviamente en forma simbólica pues sus restos se perdieron. Esta medida, sin embargo, sólo se concretó el 8 de diciembre de 2001.
Otros “caciques” figuran también en las luchas contra los españoles de la región centro-norte de Venezuela, que se encuentra llena de testimonios de su pasado indígena: nombres geográficos, de plantas y animales, yacimientos arquelógicos y petroglifos.
Perfil etnográfico
Los indígenas que habitaban la región centro-norte durante en el siglo XVI eran, como otros pueblos de lengua Caribe, una sociedad descentralizada, con aldeas conformadas por dos o más familias extendidas. Estas aldeas eran políticamente autónomas aunque relacionadas entre sí por múltiples vínculos, como alianzas matrimoniales, prestación de servicios, intercambio de productos, bienes e información. Probablemente las aldeas más próximas guardaban entre sí mayores vínculos y ello tal vez explique el reconocimiento hecho por los españoles de varios bloques regionales que solían denominar “provincias”. Se conocen los nombres de algunos de estos: meregotos (en los valles de Aragua), teques (en los Altos mirandinos), tarmas (en la costa), mariches (en las montañas al este de Caracas), Guarenas (valle de Guarenas y Guatire), tomuzas (Barlovento) y quiriquires (depresión llanera). Sin embargo, no se ha podido encontrar hasta el presente un nombre étnico generalizado.  Aunque los españoles tendieron a llamar la región”Provincia de los Caracas”, este último etnónimo tiende a desaparecer progresivamente como nombre étnico. Por ello, luce recomendable llamarlos “aborígenes de la región centro-norte”, al menos hasta que se devele un nombre más inclusivo. 
Conquista y Guaicaipuro, símbolo resisistencia indígena
Guaicaipuro es designado Jefe de la Resistencia Indígena

          Esas aldeas autónomas tenían un jefe asesorado por los hombres maduros, que eran, a su vez, cabezas de los grupos familiares. Sin embargo, ante un peligro bélico las aldeas podían unirse en una alianza temporal que desaparecía una vez concluida la amenaza que la había motivado. En estos casos se solía escoger un jefe guerrero que conducía las operaciones las operaciones para asegurar el éxito. Quizás Guaicaipuro fue uno de estos  jefes guerreros, abanderado de la defensa de su pueblo, e igual otros caciques como Paramaconi y Terepaima.




Laguna de Tacarigua o Lago de Valencia
Un área densamente poblada, debido a la riqueza de los recursos, fue la Laguna de Tacarigua o lago de Valencia, cuyas islas estaban habitadas. También los indígenas vivían cerca de las costas y en los valles. En la primera mitad del siglo XVI, sin embargo, decidieron refugiarse en las montañas para evadir la violencia de las agresiones coloniales de los españoles y la propagación de enfermedades para las cuales no tenían suficientes respuestas inmunológicas. Es posible que antes de que ello ocurriera, los indígenas prefirieran vivir permanentemente en tierras bajas y utilizar las altas (de más de 1.000 metros de altitud) para actividades complementarias, ya fueran ocasionales, estacionales o ceremoniales. Entre las actividades productivas sobresalían la agricultura, la recolección y la cacería, así como el aprovechamiento de los recursos fluviales, lacustres y marinos, entre ellos las salinas.
Eran hábiles navegantes y han dejado testimonio de sus actividades productivas en las islas cercanas a la costa, como el archipiélago de Los Roques. Mantenían extensas relaciones comerciales con sus vecinos, tanto del este como del oeste y el sur. Tal vez tuvieron mayores relaciones con los pueblos Caribe-hablantes del oriente (cumanagotos, chaimas, guaiqueríes, etc). Además mantuvieron relaciones con otros pueblos de los llanos y la Guayana, tanto así que con mucha probabilidad formaron parte del extenso sistema interétnico regional del Orinoco.
Preparación del casabe
La llegada de los españoles, atraídos por las noticias de la existencia de minas de oro aluvial, supuso un gran cambio en el patrón de asentamiento de los indígenas y en sus actividades productivas y cotidianas. Si bien al principio recibieron con recelo al mestizo Francisco Fajardo, proveniente de la isla de Margarita junto a su madre indígena (doña Isabel), que tenía parientes cercanos en las costas del actual Litoriall Central, luego se opusieron con gran fiereza a los planes conquistadores. De igual forma resistieron denodadamente el avance por el occidente oponiendo batallas en las sierras de los Altos mirandinos. Finalmente debieron negociar con los españoles, dada la tecnología bélica de éstos (armas de fuego e instrumentos metálicos, como espadas y machetes) y el empleo de caballos y perros en las guerras de la conquista. No obstante, la resistencia de los aborígenes de la región centro norte de Venezuela fue de gran valor y amedrentó fuertemente e hizo retroceder en varias ocasiones a los españoles.
La lenta construcción de futuro
Luego de la fundación de Borburata, Valencia, Santiago de León de Caracas, Caraballeda y San Sebastián de los Reyes, los indígenas comenzaron a incorporarse a la sociedad colonial mediante la imposición del sistema de encomienda, de su traslado forzoso, y por la evangelización y la tributación. La supervivencia étnica y cultural continuó por varios siglos, como se evidencia por los pleitos legales que mantuvieron por sus tierras a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX. Hasta principios del siglo XX se encuentran noticias dispersas de estos indígenas, ya en un estado avanzado de transculturización que probablemente no les impedía mantener su identidad – al menos en forma genérica- o sus recursos culturales propios. Sus descendientes luego desenfatizarían la identidad india como forma de resistencia cultural, lo cual ayuda a explicar la invisibilidad social de esa presencia indígena que aún continúan, como disimulada, en la región centro-norte de Venezuela y que se proyecta a futuro.