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lunes, 2 de junio de 2025

. CARLOS RAUL VILLANUEVA, SU ARQUITECTURA EN MARACAY

Maestranza Cesar Giron.   Agustin Catala.





"Juro que un día los arquitectos entenderán al hombre y lo justificarán. 
El mejor de ellos será el que mejor le conozca y le sea más fiel:
 el mejor arquitecto será aquel que dignifique al hombre".

Hojas de Hierba, Walt Whitman

Carlos Raúl Villanueva nació en Londres, Inglaterra, 1900 murió en Caracas en 1975.  Estudió en la École des Beaux-Arts de París y en 1928 se vino a vivir a Venezuela. Su formación académica y su talento le permitió convertirse en uno de los grandes arquitectos de nuestro país.
La mayoría de sus obras fueron para el sector público: Ciudad Universitaria  (1944-1957); urbanización El Silencio (1941), el Estadio Olímpico (1954). En el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO) desarrolló varias urbanizaciones populares en Caracas y otras ciudades del país.


Carlos Raúl Villanueva, forma parte de los grandes constructores de Maracay, la mayoría de sus obras datan de los años 1929 y 1933. Recién llegado a Venezuela en 1928, su amistad con los hijos del general Juan Vicente Gómez, fue el vínculo para trasladarse a esta ciudad, en la cual se iba a desarrollar una transformación urbanística importante con motivo del Centenario de la muerte del Libertador Simón Bolívar (1830-1930), donde se creó un espacio de representación del poder de Juan Vicente Gómez.

Fue así que Villanueva fue contratado por el Ministerio de Obras Públicas en 1929 para que formara parte del grupo de arquitectos e ingenieros que iban a construir una nueva cuadrícula en la ciudad. En este proyecto además de Villanueva participaron Ricardo Razetti, Carlos Guinand, entre otros,  a los cuales me referiré en otro artículo.
SIETE (07) Obras de Villanueva en Maracay:
 De carácter público bajo la responsabilidad del Ministerio Obras Públicas
1930:  Plaza Bolívar
1930   Hotel Jardín
1930  Club de Deportes o Club Militar [demolido].
1932  Remodelación de los edificios del Banco Agrícola y Pecuario y Banco Obrerro
1933 Circo de Toros -hoy Maestranza César Girón- (inaugurado en 1933)
1934 Casa "  La Macarena" vía El Castaño, frente a la Casa Apure]
1932" Estudio de Florencio Gómez" [ubicada en el cuartel Abelardo Mérida]


PLAZA BOLÍVAR, 1930

La mayoría de las referencias a la Plaza Bolívar hacen énfasis en que es la más grande de Venezuela, así como también que la construyó el general Juan Vicente Gómez en honor al Libertador Simón Bolívar con motivo del centenario de su muerte (1830-1930).  A las lecturas anteriores le agregamos que la Plaza fue también el espacio construido por el general Juan Vicente Gómez como símbolo de su poder militar y político; no es extraño pues que dicha Plaza limitaba por el norte con los cuarteles Sucre y Bolívar y por el sur con el Hotel Jardín y el Club de Deportes, espacios militares y civiles de recreación, escenarios de suntuosas reuniones del poder establecido.  La monumentalidad de este escenario pasó al imaginario como una “ciudad jardín” orgullo de los aragüeños.
Arquitecto: Carlos Raul Villanueva
Año: 1930
Patrimonio arquitectónico de la ciudad.


HOTEL JARDÍN 1930
Fotografia Luis Felipe Toro, 1939


Tiempo actual


Este hotel considerado uno de los más suntuosos durante el gomecismo, su terreno, construcción y equipamiento tuvo un costo de Bs.11.999.153.

Funcionó como hotel desde 1930 hasta el año 1957, administrado directamente por el Ministerio de Fomento. Durante ese tiempo se le hicieron diversas transformaciones para ajustarlo a las demandas modernas, como la dotación de sanitarios en los dormitorios del tercer piso y la planta baja.
 Para 1939 tenía 115 habitaciones y se le construyó una piscina, ocupando la antigua fuente granadina diseñada por Villanueva. Igualmente se le construyó una cancha de tennis. Para 1957 el Estado decidió que cesara sus funciones como hotel debido a que para la fecha se había construido el Hotel de Golf Maracay en las afueras de la ciudad, el cual tenìa como atractivos campos de golf y un teatro.
La remodelación definitiva del hotel ocurrió en 1957, encargándose al arquitecto Luis Malaussena, quien había concluido las obras del Hotel Maracay.
 El Estado decidió transformarlo en la sede de la Gobernación de Aragua, según la siguiente decisión: "Por iniciativa del Gobierno Nacional, por intermedio del Ministerio de Relaciones Interiores, se ordenó al arquitecto venezolano Luis Malaussena el estudio y las modificacones que requiere el local que hasta ahora ha ocupado el Hotel Jardin, a fin de utilizarlo para asiento del Gobierno del Estado" (Gobernacion del Estado Aragua, Memoria y Cuenta 1957, pp.44-45). Estas funciones cesaron en 2010 y en la actualidad es objeto de remodelación para otros fines. La Gobernación cambio de sede para el antiguo edificio de Corpoindustria.
 Una remodelación fundamental fue el cerramiento de los pasillos.
Pasillos internos de la antiguo Hotel Jardín.


Vista a las habitaciones del hotel, convertidas en oficinas.
Fue diseñado por el arquitecto Carlos Raul Villanueva "siguiendo los clásicos patrones de composición de la academia de Beaux-Arts parisina" (Caraballo Perichi, 1995:247)
 EDIFICIO SENCILLO Y MODERNO, DE REFINADO GUSTO, DISEÑO. ARQ.CARLOS RAUL VILLANUEVA.
 El edificio tenía un área de construcción de 430 m2, disponía de un hall de acceso, estar, bar, depósito para los equipos deportivos y vestuario de damas y caballeros. Disponía de dos canchas de tennis y dos de basket-ball dotadas de un sistema de iluminación nocturna. El terreno se encontraba limitado por una valla diseñada por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, que disponía de dos entradas, una hacia la Plaza Bolívar y una segunda hacia el Hotel Jardin (Caraballo, ob.cit.p.252).


 En las Memorias del Ministerio de Obras Públicas es descrito así: "Enfrente del lado Sureste de la Plaza Bolívar se halla el Club de Deportes de Maracay, que posee un edificio sencillo y moderno, de refinado gusto y con todas las comodidades deseables de su género" (Ministerio de Obras Públicas; 1930. T.II. Documento 1040).Fuente: Ciro Caraballo Perichi, Hotelerìa y Turismo durante el gomecismo. Ministerio de Obras Publicas, Memoria y Cuenta 1930.

Relicto de la edificación, avenida Miranda, frente a la Plaza Bolívar 


En los años cincuenta el edificio fue demolido y la ciudad se pregunta ¿porque no se conservó?

 .


BANCO  AGRÍCOLA y BANCO OBRERO 1929-1932
 La intervención de Villanueva fue en el año 1932. 

En 1936 las instituciones Banco Agrícola y Banco Obrero, trasladaron sus sedes a Caracas y entre 1936 y 1967 la edificación tuvo varias funciones hasta que en la última fecha se convirtió en la sede de la Fundación Lisandro Alvaro, y en la actualidad funcionan varias instituciones culturales: Museo de Antropología e Historia, Sociedad Bolivariana del estado Aragua, Centro Histórico de Maracay, y en sus pasillos se ubican artesanos y grupos culturales de juego de ajedrez, dominó, otros.
USO ACTUAL
 Uso actual Museo de Antropología e Historia. Patio interno del Museo de Antropología.
 Pasillo del Museo de Antropología. Se observan las vasijas cuya función era de urnas funerarias.
  Patio interno del Museo de Historia. Se observan las puertas que daban acceso a minúsculos calabozos, durante el tiempo que sirvió de sede a la Policía Municipal.
Exhibiciones vasijas utilizadas para enterramientos y cráneos deformados




Plaza de Toros, (MAESTRANZA CESAR GIRON) Monumento Histórico, 1933

Capacidad para 7 mil personas. Propiedad privada del general JV Gómez inaugurada en 1933,  fue confiscada en 1936, donada a la Municipalidad de Maracay en 1940. Con esta plaza Gómez estableció una sinergia con sus negocios ganaderos ya que en la hacienda la Guayabita, de su propiedad,  se criaba ganado de pura casta para las corridas de toro. El negocio estaba a cargo de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez.
En esta plaza se han presentado grades toreros de fama mundial y por supuesto los integrantes de la Dinastía Girón, César, Efraín…
También fue escenario para la presentación de Mario Moreno “Cantinflas”, en los años cuarenta y cincuenta. En los ochenta el grupo “Menudo” movilizó miles de fanáticos. Las Ferias de San José vieron elegir ahí sus reinas y también se presentaba “Sabado Sensacional”. 
Maracay, tarde de toros 



(fotografias Colección Agustín Catalá, Biblioteca Nacional)



QUINTA LA MACARENA, 1934

 Fue declarada patrimonio cultural del estado Aragua según Decreto 975, Gaceta Oficial Nº 610 del 21 de noviembre de 1997. Actualmente es propiedad privada de la familia Franco, quienes la utilizan como residencia privada y eventos sociales (bodas, bautizos, compleaños, entre otros).



Visión del interior de la casa:  se observan las columnas . El mobiliario y sus telas, así como el piso se conservan. Durante el gomecismo fue escenario de eventos sociales como la presentación de Carlos Gardel en 1935, quien ofreció un recital privado para el general Juan Vicente Gòmez, sus íntimos familiares y amigos. La crónica dice que Gomez era admirador, hoy en dia "fans" de Gardel y le hizo un regalo en efectivo. 

     ESTUDIO DE FLORENCIO GÓMEZ, 1932

     
Ubicada en el cuartel Abelardo Merida, Maracay
 (hijo del general Juan Vicente Gómez). Esta propiedad fue confiscada en 1936 por el Congreso Nacional y pasó a formar parte de los bienes de la Nación.  La casa estaba construida dentro de los terrenos del fundo “Las Delicias” donde el general Gómez había mandado a construir lujosas mansiones pero esencialmente en la posesión se criaba ganado fino y se cultivaban diversas gramíneas para su alimentación. Funcionaba un “Campo Experimental de Agricultura”, campo que continuó con el nombre de “Estación Experimental de Agricultura” hasta la década de los años cincuenta cuando la presión urbanística hizo perentorio su cambio para uso agrario. El espacio donde se encuentra la casa-quinta forma parte del terreno militar del cuartel Abelardo Mérida.
Esta casa no aparece en el inventario de la Fundación Villanueva.
El estudio de Florencio Gomez en la memoria de habitantes de la ciudad:
Vecinos de Maracay, entre ellos la señora Elcy Belen Parra Pérez, rememora en la red social Facebook, grupo Maracay Forever, que  en 1947 funcionaba en esa casona la Escuela de Demostradoras del Hogar Campesino, donde su graduó su mamá. Tiempo después esa Escuela fue traslada a Gonzalito, nombre de una hacienda, propiedad de la Nación.
Otros vecinos como Dariuss Sánchez, Antonio Guerrero, Maria Angela Salvatore,  señalan que la casa fue remodelada hace como 10 años ya que se encontraba muy deteriorada, precisan todos la ubicación entre las avenidas Sucre y Casanova Godoy y que se encuentra dentro del Cuartel Abelardo Mérida y que ahí estuvo el batallón “Bravos de Apure”.  Mientras que Alberto Fernández Badillo requiere de Parra  mayor información acerca de las Escuelas Demostradoras del Hogar Campesino ya que su padre trabajó en el Consejo de Bienestar Rural en los años sesenta y tenia que ver con los Clubes 5-V. Como leemos en la historia de Maracay se forman deliciosas tertulias que ayudan a conservar la memoria histórica de la ciudad.  Gustavo Valero trae a la tertulia el blogs del señor Virgilio León donde de menciona este edificio. De una a otra historia  se van tejiendo redes de memoria urbanas.



Estado actual de las obras:
La arquitectura construida por Villanueva ha sido intervenida en la parte interior, ya que las funciones para las que fue creada desaparecieron , al ser dedicadas para otros fines, necesitaron ser remodelas, entre las más intervenidas:
Edificios existentes declarados patrimonio histórico del estado Aragua. 
PATRIMONIO, DEFINICIÓN SEGÚN LA UNESCO:
Se entiende por patrimonio cultural:
Los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pinturas monumentales, elementos o estructuras de caracter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal, excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia.
Los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les de un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia.
Los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos que tengan un valor universal desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico.
(UNESCO, 1972. Convención sobre la protección del patrimonio)
RUTA ARQUITECTURA VILLANUEVA
El recuadro color naranja corresponde al centro de Maracay. Con los números 1 al 5 se distinguen: El Hotel Jardín, la Plaza Bolívar, el Club Militar, Edificios del Banco Obrero y Banco Agrícola (hoy Museo de Antropologia e Historia). En el color amarillo: Nº 5 la Plaza de Toros (fuera del centro, urb. San Isidro), Nº 6, Estudio de Florencio Gómez (hoy dentro del cuartel Abelardo Merida) y al norte en El Castaño con el nª 7 la casa-quinta La Macarena. 




Este articulo lo publique originalmente el 6 de octubre de 2011.





lunes, 9 de junio de 2014

MARACAY, ARQUITECTURA, ICONOS


Conservar la huella que le imprime la historia,
 no como un simple ejercicio retrospectivo,
sino porque en ella radica la clave
 del entusiasmo y placer que esta arquitectura despierta.
  (William Niño Araque)
El tiempo reciente
En Maracay presenciamos, sin tiempo para meditarlo, una sustitución en la que las coordenadas de la geografía natural y de la geografía histórica se enlaza en un raro tejido que expresa un tiempo reciente y demoledor. El tiempo adquiere aquí, a lo largo de la Avenida Bolívar o de la Avenida Las Delicias, la potestad de otorgar o cancelar vida a los objetos pertenecientes al alma de la ciudad. Esta podría ser una de las principales reflexiones que se plantea en esta exposición. La descifrable relación entre el tiempo y la arquitectura o, por el contrario, entre el tiempo y la muerte.
El primer monumento: un mausoleo. La evolución monumental que pautan los tiempos de Gómez para la ciudad es consagrada, a partir de 1919, por Antonio Malaussena,  con la paradójica intervención de un espacio sacrosanto. Esta arquitectura designa un edificio construido con el objeto de eternizar un recuerdo de las cosas memorables. Su marca urbana se erige de manera de manera que se convierte en el primer factor de embellecimiento y magnificencia en la ciudad.
La Plaza Bolívar nace como un proyecto heroico para la reconstrucción de un urbanismo monumental. Se encuadra en el tejido de una nueva ciudad sobre el espacio de tres manzanas planteando, como tema único, la evolución de la axialidad.
La Plaza de Toros constituye la segunda intervención arquitectónica realizada por Villanueva durante ese período. La monumentalidad iconográfica se concibe así como una aplicación de criterios espaciales autónomos, formales y simbólicos, unidos a la idea de una función taurina.

Teatro de la Opera de Maracay. Proyectado por Luis Malaussena y Carlos Guinand  en 1934, esta arquitectura de vigorosa volumetría revela, a través del lenguaje descarnado de sus formas, el llamado estilo moderno internacional. Con una capacidad para 1.800 espectadores, el teatro supera en calidad al Viejo Teatro Maracay (hoy Ateneo de Aragua) construido en 1928 por el Ingeniero Epifanio Balza.
Proyectado por Luis Malaussena, el edificio sede de la Malariología constituyó una de las referencias fundamentales de todo un período. Su imagen se transformó en el símbolo iconográfico que no sólo representaba la ciudad de Maracay, sino al eje de la campaña de erradicación del paludismo a lo largo y ancho del país.


Instituto Politécnico de Agricultura de Maracay: el testimonio universitario. Con la construcción del Instituto Politécnico se materializa en Maracay la vocación universitaria que tomará relevancia en la vida urbana a partir de los años cuarenta. Sede actual de las Facultades de Agronomía y Veterinaria, este conjunto urbano se proyectó en 1945, como el símbolo más descarnado de la nueva racionalidad. Su presencia urbana manifestaba la contribución de Maracay con el desarrollo del país.
Hotel Maracay: la anacronía del tiempo moderno
Manifiesto funcionalista de espacialidad, la arquitectura del Hotel se aleja definitivamente de la visión academicista y se instala en el modelo de la plena modernidad del llamado estilo internacional. Un aspecto especialmente importante de este manifiesto arquitectural (lamentablemente deteriorado) se relaciona con la infraestructura desencadenada a lo largo de sus áreas recreacionales  y de servicios que lo convirtieron durante décadas, en un centro plenamente moderno  del Maracay cívicamente urbanizado, en busca del ocio, el placer y la recreación.
La contemporaneidad
Desde la autopista de la ciudad
La Autopista encarna una realidad contundente o infinita que pertenece a la ciudad real. Curiosamente olvidada, su extensión pautada entre los Distribuidores de Palo Negro y Tapatapa cumplen el oficio de representar las puertas de la ciudad. Si el Parque Henry Pittier emblematiza el sueño de la Ciudad Jardín, la autopista representa el acceso y, como evento, debería cargarse de una rigurosa e inevitable monumentalidad. Ese trozo de la vida vertiginosa, una de las vías de mayor tránsito en el país, demarca desde Guayas a La Cabrera la antesala geográfica a la ciudad, la representación contemporánea de un trozo de esa ciudad que nadie mira pero que constituye un signo extraordinario en el paisaje total.
El Concejo Municipal o “Palacio del Pueblo” concebido por Fruto Vivas durante los años setenta, sirve de recinto y lugar de encuentro a la plaza cívica de la ciudad. Ante todo, esa arquitectura se articula sugestivamente a la ciudad sin perder la oportunidad histórica de proyectarse contundentemente. Vivas actúa de tal manera que se permite ir despojando elementos hasta excluir de la fachada todo lo innecesario, incluso la materia.

La arquitectura surge así como el punto inicial de un proyecto de recuperación urbanística que permitirá rehabilitar, para Maracay, la grandeza de la escena cívica.
La posible destrucción: preservar el carácter
Los monumentos requieren una toma de conciencia que las restablezca como puntos fundamentales para la educación. Estas arquitecturas, irrepetibles hoy en día, perpetúan la memoria de un tiempo crucial de la venezolanidad. Exigen una consideración que atienda la calidad y naturaleza difícilmente reproducibles en el futuro.
Se habla siempre de restaurar la materialidad del edificio con técnicas más o menos sofisticadas. Pero en cambio se omite la necesidad de conservar la huella que le imprime la historia, no como un simple ejercicio retrospectivo, sino porque en ella radica la clave del entusiasmo y placer que esta arquitectura despierta. En Maracay se ha banalizado la ocasión para reinstalar los datos monumentales originales con los que se podría haber hecho un montaje espectacular.



(Este artículo fue publicado por William Niño Araque en  el diario El Siglo el día 8 de diciembre de 1996). Las fotografias no son las originales del articulo del libro, extraidas de varias fuentes las he incluido en mi tesis doctoral
Maracay, modernización de la ciudad 1908-1958, en Saber UCV